Cómo les contamos en el artículo Procesos del Duelo, se trata de una reacción psicológica normal, saludable, adaptativa y esperable cuando perdemos un ser querido. Esto quiere decir que sentir dolor, la sensación de soledad y las emociones intensas y cambiantes no tienen nada de “anormales”. 

Sin embargo, podemos tener momentos en los que nos sentimos desbordados y puede ser necesario que pidamos ayuda. Existen unas señales de alarma cuando estamos viviendo un proceso de duelo que nos indican que es momento de buscar apoyo profesional:

Pensamientos de suicidio: referido a un deseo intenso y continuado de morir. Se relacionan con un pensamiento negativo en todas las dimensiones de la vida (la familia, los amigos, el trabajo, los estudios, entre otros) y no solo con querer reunirse con el ser querido fallecido.

Abuso de sustancias: cuando usamos el consumo de alcohol o drogas para eliminar el dolor del ser querido fallecido. 

Ira incontrolada: la rabia en un proceso de duelo es normal e incluso podemos llegar a desquitarnos con otras personas por ese dolor que estamos sintiendo. Pero puede pasar que culpamos a otros familiares, amigos o compañeros por el fallecimiento de nuestro ser querido, llegando incluso a “planear venganza” por su pérdida. 

Malestar físico intenso: el dolor por la pérdida de un ser querido normalmente se siente en el cuerpo. Podemos sentir una ligera opresión en el pecho, una especie de vacío o nudo en el estómago, dolor muscular y de cabeza, fatiga, pérdida de apetito y cambios en el sueño, podemos dormir más o menos. Pero si estos síntomas se hacen tan intensos que empieza a poner en riesgo el bienestar y la salud hay que buscar ayuda, insomnio constante, pérdidas rápidas de peso, dolores intensos en el pecho o de cabeza, son señales de alarma. 

Por otro lado, sabemos que el duelo no tiene una duración específica, pues para cada persona puede ser diferente, pero lo esperable es que entre los 6 meses y un año del fallecimiento el dolor por la pérdida ya debería ser menor. Por eso, hay otras señales de alarma que indican necesidad de ayuda al extenderse en el tiempo:

Desesperación intensa y extrema: nuestras vidas parecen no recuperar su sentido y tenemos la sensación de que nunca nos vamos a poder sobreponer de esa pérdida a pesar de los esfuerzos que hagamos. 

Sentimientos de culpa desproporcionados: sentir culpa al momento del fallecimiento por lo que se hizo o se dejo de hacer es normal, es parte del proceso. Pero cuando ese sentimiento no cesa y por el contrario se extiende a otras situaciones y eventos que no tienen relación con la muerte del ser querido se convierte en una señal de alarma en el proceso de duelo.

Depresión prolongada: si con el paso del tiempo la sensación de estar más lento, atrapado, profundamente triste no disminuye y esto no nos permite volver a nuestras rutinas habituales o emprender nuevas actividades puede ser necesario pedir ayuda. El duelo duele, eso lo sabemos, pero puede pasar que nos desborde y que necesitemos una mano para lograr transformar ese dolor. Recuerda que, así como estas son señales de alarma, pedir ayuda es una señal de salud mental, no nos hace “débiles” sino que nos vuelve responsables por nuestra propia salud.

Fuente: Aprender de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Robert A. Neimeyer.