Duelo en Confinamiento

Como hemos hablado, un proceso de duelo es una respuesta psicológica que se produce ante cualquier pérdida significativa y que nos permite adaptarnos a dicha pérdida y a la nueva situación que la misma genera. Esto se da a través de distintas fases que no necesariamente tienen un orden lineal, sino que pueden sobreponerse e incluso volver a experimentar algunas. 

Con la emergencia generada por la Covid-19, es importante tener en cuenta que el proceso de duelo tiene algunas variaciones con respecto al habitual, ya que a las emociones propias del duelo se les suma el malestar propio del confinamiento, lo que puede dificultar aún más la elaboración del duelo. Algunos factores que influyen son: 

  • Los eventos ocurren con gran rapidez, no tenemos tiempo de prepararnos y asimilar las cosas como muchas veces ocurre con otras enfermedades o situaciones, haciendo que aumente la confusión, la incertidumbre y, por tanto, la sensación de pérdida de control, lo cual incrementa la ansiedad.
  • Las restricciones para acompañar a la persona enferma o a quien recién fallece, además de las dificultades para una información fluida con los profesionales que lo atienden, deja muchas dudas sobre cómo fueron los últimos días o minutos y el momento exacto del fallecimiento; esto puede causar mucho malestar emocional, preocupación e ideas recurrentes asociadas que nos invaden. 
  • Con todo esto, es posible que la fase de shock, en la que es común la negación, se acentúe debido a la dificultad de materializar las despedidas a partir de los rituales que acompañan estas realidades. Esto puede provocar sensación de irrealidad debido a no poder ver lo que está ocurriendo, aunque racionalmente se conozca y entienda lo sucedido, sin contar con lo inesperado de algunos fallecimientos, puede hacer que sea más difícil de asimilar. 
  • La sensación de soledad puede impactar de manera importante en la salud mental al generar sentimientos de culpa, impotencia, frustración y tristeza intensa debido a las restricciones que no nos permiten atender y cuidar al ser querido. Así mismo, las limitaciones para el contacto con la red de apoyo (familiares y amigos) incrementa el malestar. 

Todos estos factores pueden determinar en cierta medida el tipo de duelo y la forma en que se va a elaborar. Tiempo para asimilar los sucesos, acompañar, despedirnos y el apoyo social son fundamentales para afrontar una pérdida y restablecer el equilibrio emocional, por lo que es importante que se intente acortar las distancias con amigos y familiares haciendo uso de las herramientas virtuales que existen, buscar estrategias de rituales de despedida alternativos, y en caso de verse sobrepasado por la situación, pedir apoyo profesional.