El cuidado del cuidador

Un cuidador es una persona que asiste a otra en situación de dependencia, por lo que sus actividades cotidianas pueden verse interferidas ya que este ofrece su disponibilidad, tiempo, esfuerzo y corazón para asistir las necesidades básicas de la persona cuidada, de forma que pueda brindarle la mejor calidad de vida posible, incluso pasando por alto el propio bienestar.

Existen tres tipos de cuidadores:

  • Persona cuidadora-familiar: aquella que tiene un vínculo familiar con quien necesita ser cuidado y asistido y, que muchas veces, es quien brinda el cuidado de forma permanente. Esta persona usualmente no tiene formación, aprende sobre la marcha y no es remunerado.
  • Persona cuidadora informal: es una persona que no tiene vínculo familiar, no tiene formación profesional para el cuidado, y cuya labor puede ser remunerada o no, ya que puede ser contratada por las familias para cumplir este rol o lo asume por diversos motivos.
  • Persona cuidadora formal: es una persona que tiene formación profesional y una vinculación laboral legal con una institución o persona natural para cumplir con las funciones de cuidado.

Ahora, más allá del tipo de cuidador, en el ejercicio de cuidar a otro se establece un vínculo afectivo entre las dos personas que por lo general es muy fuerte, ya que quien cuida aprende a conocer y reconocer las necesidades de la persona cuidada poniendo toda su creatividad y disposición al servicio para satisfacer dichas necesidades y resolver las dificultades que se presentan. Muchas veces, en función de dicho vínculo el cuidador termina por dejar de lado su propia salud y bienestar para dedicarse completamente a las labores del cuidado y esto se convierte en un riesgo para la salud mental.

El Síndrome de Burnout o Síndrome del Cuidador Quemado

Cuidar a una persona en situación de dependencia implica:

  • Responsabilizarse de todos los aspectos de la vida de la persona cuidada.
  • Decidir dónde y cuándo deben invertirse los esfuerzos personales y económicos.
  • Afrontar la sobrecarga física y emocional que supone asumir el cuidado continuado del otro.
  • Enfrentar la pérdida paulatina de la propia autonomía al tener que combinar las tareas de cuidado con el resto de las esferas de la vida.

Estas características del “cuidar” pueden llevar a una alteración de la salud física y mental conocido como síndrome del cuidador quemado o burnout, que se presenta en aquella persona que desempeña el rol de cuidador principal de una persona dependiente, generado por el agotamiento de las reservas físicas y mentales del cuidador debido a los altos niveles de estrés continuado que supone cuidar diariamente a una persona con una enfermedad o situación de dependencia.

Cuando no existe una rutina de autocuidado, el cuidador puede pasar por cuatro fases en las que se evidencia de forma paulatina el deterioro de su salud:

Existen unas señales de alarma o síntomas que indican que la salud del cuidador se está viendo afectada, que pueden ser identificadas por el mismo cuidador o por otras personas y deben ser atendidas lo más pronto posible:

Recomendaciones de autocuidado para cuidadores

  1. Aceptar las limitaciones y compartir tareas y emociones: reconoce que a veces necesitas apoyo. La comunicación en la familia es fundamental, así como delegar tareas del cuidado en otros familiares o busca profesionales que te puedan ayudar. Expresa como te sientes, tus temores y frustraciones, con otros familiares, amigos o un profesional.
  2. Mantenerse bien informado: Conoce y asesórate sobre los recursos existentes (personales, médicos, institucionales, materiales y económicos) a los que puedas acceder, así como sobre la condición o enfermedad de la persona que cuidas, para que puedas comprenderla mientras la cuidas, eso facilita la tarea.
  3. Tener tiempo para uno mismo: si te olvidas de ti mismo por entregarte por completo al cuidado, no lograras ni cuidarte tú ni cuidar al otro.
  4. Poner objetivos a corto plazo y realistas en las tareas de cuidado: Planifica las actividades del día y la semana, así lograras ser eficiente y tener mejor control del día a día.
  5. No culpabilizarse: tienes derecho a sentirte cansado y a pedir apoyo.
  6. No temas buscar ayuda profesional: médicos, psicólogos, grupos de apoyo, entre otros, son herramientas para facilitar el cuidado y el autocuidado.
  7. Mantén la motivación y la autoestima: no te concentres solo en las dificultades o en las fallas, es importante reconocer los éxitos, por pequeños que sean.
  8. Duerme, haz ejercicio y come bien: Asegúrate de dormir lo suficiente, tener actividad física no asociada a las tareas de cuidado y mantén una dieta adecuada. Para lograrlo es importante volver al punto número uno.
  9. Tomate un tiempo libre: ojalá diario, pero al menos un par de veces por semana, que puedas realizar actividades que te gusten, socializa, evita el aislamiento.
  10. Utiliza técnicas de relajación y meditación: así como el ejercicio físico trae grandes beneficios para aliviar el estrés y la salud general, las técnicas de relajación y de meditación pueden ser una gran alternativa para cuidar de ti misma/o. Puedes dedicarle 15-30 minutos en cualquier espacio que tengas en el día (mañana, tarde o noche). Puedes encontrar diferentes aplicaciones que se dedican a ofrecer meditaciones como “headspace”, “Calm”, “Aura” o en Youtube hay un gran contenido de meditaciones guiadas y yoga, al igual que en la plataforma de Spotify puedes encontrar meditaciones guiadas.
  11. Pon límites a las demandas excesivas de la persona que cuidas y promueve en lo posible su independencia: no hagas más de lo que sientes que eres capaz. Además, motiva que haga lo que pueda hacer, así evitas aumentar la carga en tus tareas y beneficias su salud.

Siempre ten presente que la labor del cuidador es un ser humano que asiste a otro ser humano, el cuidador se convierte en una especie de “yo auxiliar” de la persona dependiente, y por tanto requiere ser cuidadoso con su autocuidado. No es posible brindar una buena atención y asistencia si no estamos bien nosotros mismos, recuerda que cuidar puede ser un acto de sacrificio, pero cuidarse mientras cuidas lo convierte en un acto de amor.

07 de abril 2021
Redactado por: Ana Carolina Calvo y Andrés Guillermo Rojas

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