El duelo en el Día Internacional de la Mujer #8M2021

La lucha por conquistar el derecho a la vida

El 8 de marzo de cada año es el Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, fecha en que se conmemora la lucha de las mujeres por la conquista de sus derechos fundamentales. Más adelante en esté artículo te contamos la historia de este día y de la lucha de las mujeres a través de los años, pero hablemos de una problemática social que tenemos más vigente que nunca y conlleva a la experiencia de un duelo que tiene muchos factores de riesgo para convertirse en un duelo complicado.

Actualmente, las mujeres están en una cruzada por las garantías de su vida, dignidad, autonomía, bienestar y calidad de vida. Movimientos como #NiUnaMenos #NiUnaMas #MeToo han visibilizado, en los últimos años, las particularidades de la violencia ejercidas sobre las mujeres. Violencia que, al sostenerse en un sistema político, económico y cultural desventajoso, conlleva el riego de muerte por el hecho de ser mujer.

Es así como la reflexión se da en torno a las muertes de cientos de mujeres al año en todas partes del mundo solo por ser mujer. Ahora, el feminicidio como “el asesinato de una mujer por ser mujer” se explica por sus características de violencias previas y el ejercicio de poder de un hombre sobre una mujer, que además es sostenido por los Estados que no responden ante las denuncias de las mujeres y no implementan medidas claras para disminuir los niveles de impunidad. El fenómeno del feminicidio, junto con otras violencias hacia las mujeres, se incrementó dramáticamente desde la pandemia, demostrando que el hogar es el lugar más inseguro para las mujeres, puesto que la gran mayoría de los casos los victimarios son hombres cercanos y “de confianza” de las víctimas.

Ahora, los cambios y conquistas logradas por las mujeres a lo largo de la historia no han estado desligadas de la violencia y la muerte. Las primeras dos olas del feminismo estuvieron marcadas por la desaparición de las mujeres que se atrevieron a exponer sus pensamientos y por las que con sus muertes evidenciaron las deplorables condiciones laborales a las que estaban siendo sometidas. La tercera ola logró visibilizar que es en el hogar donde se reproducen las dinámicas de violencia que perjudican a la mayoría de las mujeres, ya que los hombres matan a las mujeres “por educarlas” o “por celos”. La cuarta ola está reafirmando esas realidades, exigiendo con voz alta y acciones afirmativas el fin de estas violencias. La demanda es por la vida.

En ese contexto, en Colombia se lanzan dos campañas paralelas que van en el mismo sentido: la #EmergenciaNacionalPorFeminicidio y el #LutoNacionalPorFeminicidio que buscan visibilizar el incremento de asesinatos de mujeres por razones ligadas a la lectura cultural de su género. Solamente en el 2020 más de 600 mujeres fueron asesinadas en Colombia y en dos meses del 2021 la cuenta está en 71. Nos urge una reflexión desde una perspectiva de muerte, duelo y luto.

Si bien la muerte trae cambios en la vida cotidiana, el duelo, por su parte, nos lleva a un ejercicio reflexivo que cuestiona nuestro lugar en el mundo, frente a nosotros mismos y frente al otro. Es por ello que debemos asumir que las mujeres que mueren por violencia machista es un problema de todos, ellas representan a la mitad de la población y cada vez que esto ocurre, se pierde una vida que es parte fundamental del tejido social: madre, hija, hermana, abuela, prima, tía, amiga, esposa, novia, profesional, trabajadora, cuidadora, entre otras. Estas muertes reafirman que la mujer no tiene derechos, genera miedo en las mujeres y confirman la existencia de un sistema político y social disfuncional.

Por eso las mujeres no pueden seguir siendo cifras que ocupan titulares una semana tras otra. Necesitamos resignificar sus vidas y sus muertes para generar los cambios urgentes y evitar más muertes. Necesitamos hacer el duelo, todos, por cada una de estas mujeres y eso implica reconocer lo doloroso de cada muerte y la disfuncionalidad en la que nuestras vidas continúan.

¿Cómo hacemos el duelo entre todos?

  • La reflexión y cuestionamiento sobre su rol en la sociedad es fundamental ¿ha avalado conductas violentas en contra de la mujer? ¿Ha ejercido conductas violentas en contra de la mujer? ¿tiene amigos que han ejercido violencia contra la mujer y ha callado? Estas preguntas y sus respuestas no buscan culpabilizar sino responsabilizar, que es el primer paso para generar cambios.
  • Exija a los medios de comunicación que no proporcionen detalles innecesarios de las muertes de las mujeres. No necesitamos saber todo lo que le hicieron para dimensionar el costo social de su muerte. Exigir respeto por la víctima y su familia es fundamental.
  • No minimice a los victimarios. Estos no son enfermos ni monstruos, son seres activos de la sociedad que pueden ser sus vecinos, amigos, colegas, familiares y como tal deben ser juzgados y judicializados.
  • Denuncie. Si tiene conocimiento de que una mujer está siendo víctima de violencia intervenga, denuncie, apoye, proteja. Todo esto ayuda a prevenir más muertes.
  • Creer en la victima. El primer paso para que las denuncias prosperen es creerle a la víctima para quien es muy difícil denunciar porque tiene que exponer toda su vulnerabilidad y además someterse al juicio social.
  • Apoye las demandas de las mujeres para reformar el sistema político, jurídico y social. Este debe orientarse a cuidar la vida de las mujeres en todas sus dimensiones.

El duelo de las familias

Es urgente acompañar como sociedad a las familias víctimas de feminicidio. Estas quedan desamparadas ante un sistema de justicia que no funciona y que no vela por los derechos de las víctimas, entre los cuales encontramos a cientos de niños que quedan huérfanos y madres que quedan luchando solas para que se haga justicia, llegando incluso a ser víctimas de amenazas a su integridad y su vida.

Estos duelos suelen inhibirse para poder dar toda la lucha jurídica que el caso amerita. Adicionalmente, estos duelos son impactados por los medios de comunicación que, al revivir los eventos traumáticos vividos por la víctima, no ayudan al duelo familiar, la revictimizan y refuerzan los aspectos más dolorosos de la pérdida. Incluso las familias tienden a ser señaladas como las responsables de esta muerte, lo que general sentimientos de culpa y dificulta la resignificación de la muerte.

En este tipo de muerte es posible encontrar tres tipos de duelo diferentes, en algunos casos los tres al tiempo, todos factores de riesgo para un duelo complicado:

  • Duelo Inhibido: como se dijo, las familias suelen inhibir la experiencia de duelo para enfocar toda la energía en la lucha jurídica, por lo que la expresión emocional suele ser en privado y por momentos. El dolor es profundo y permanente pero la expresión del mundo queda relegada “para después”.  
  • Duelo ambiguo: se refiere a la dificultad para integrar la pérdida a la vida por la imposibilidad de verificar la muerte. Esto ocurre cuando los cuerpos de las mujeres no aparecen y las familias no pueden tener la certeza de su muerte. Se vive una sensación de irrealidad en la que queda la duda de si la persona va a regresar o no.
  • Duelo desautorizado o invisibilizado: ocurre cuando socialmente no se reconoce el dolor de la pérdida porque no se “legitima” a la persona fallecida. Esto suele ocurrir en los transfeminicidios y cuando las víctimas son trabajadoras sexuales, que las familias no cuentan con apoyo social en su dolor porque la discriminación a la que son sometidas estas mujeres.

Es por esto que las familias victimas de un feminicidio necesitan un acompañamiento psicosocial que les apoye en el proceso judicial y les facilite espacios para la vivencia del duelo, de forma que se pueda cuidar su salud mental después de este tipo de hechos.

¿Cómo acompañar a una familia en duelo por feminicidio?

  • Ayudemos a resolver problemas. Estas familias tienen que resolver muchas cosas en corto tiempo para poder dedicarse al proceso judicial, apoyarlas en lo que podamos es fundamental. Por ejemplo, con los niños, con los gastos funerales, con víveres o elementos de supervivencia, tomemos en cuenta que la mayoría de las víctimas son mujeres de escasos recursos y cabezas de hogar.
  • Busquemos y conectemos con redes de apoyo, organizaciones feministas y contactos que puedan acompañar los procesos judiciales y apoyo psicológico para las familias.
  • Permitamos que se expresen. Estas familias experimentan emociones intensas como la rabia, la tristeza y el miedo y es necesario que lo puedan expresar sin ser cohibidas.
  • Escuchemos sus necesidades. No demos nada por sentado, preguntemos ¿Qué necesitan? ¿en qué podemos ayudar? Solo así podremos saber cómo es posible apoyarlas.
  • Propongamos homenajes conmemorativos para las mujeres fallecidas. Esto le permite a la familia espacios para recordar y resignificar la vida de esa persona.

8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

En 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer para conmemorar la lucha por la conquista de sus derechos. Sin embargo, este proceso comenzó mucho antes, en 1791 Olympe de Gouges escribió la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía”, por lo que fue condenada a morir en la guillotina en 1793, y en 1792 Mary Wollstonecraft publica el libro “Defensa de los Derechos de la Mujer”. Como vemos, las mujeres empezaron a reclamar sus derechos 186 años antes de que se instaurara oficialmente el día conmemorativo. 

El origen del día internacional de la mujer no radica en un evento único ni aislado, sino que reúne una serie de acontecimientos protagonizados por mujeres de diferentes partes del mundo. La línea de tiempo inicia en 1909 en el marco de la celebración del Día Nacional de la Mujer en los Estados Unidos. Este evento buscó integrar las demandas de los derechos políticos y laborales de las trabajadoras estadounidenses que, en noviembre de ese año, llevaban a cabo la “huelga de las camiseras de Nueva York”, en la que 20.000 trabajadoras paralizaron la industria textil exigiendo aumento de sus salarios y reducción de su jornada laboral. El éxito de esta huelga tuvo una gran resonancia internacional e inspiró otros movimientos de mujeres trabajadoras.

En agosto de 1910 se reunió en Copenhague la conferencia de mujeres sufragistas, que exigían el derecho al voto para las ciudadanas de los países convocados, los cuales, en su mayoría, eran de Europa Occidental. Inspiradas por el movimiento de las americanas, las sufragistas europeas solicitaron la celebración de un Día de la Mujer Trabajadora, lo cual fue aceptado por unanimidad. En esa misma época se realizaba el VIII Congreso de la Segunda Internacional (federación de partidos obreros antecesores de la Internacional Socialista). Para ese año, solo Nueva Zelanda, Australia y Finlandia concedían el derecho pleno al voto para las mujeres, y para el fin de la Gran Guerra se aprueba en Alemania, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos.

El 25 de marzo de 1911 en la fábrica Triangle de Nueva York ocurre un incendio en el que murieron más de un centenar de mujeres que no pudieron escapar porque las puertas de la fábrica estaban bloqueadas. La historia no es clara sobre si el encierro era para evitar que se unieran a una huelga o para evitar que robaran materia prima, lo cierto es que, si bien esta tragedia no marcó el origen del Día Internacional de la Mujer, generó cambios importantes en las condiciones laborales de las trabajadoras y se convirtió en un referente de lucha por los derechos políticos y laborales de la mitad de la población.

En 1914 se celebra por primera vez el 8 de marzo como día internacional de la mujer en Alemania, Suecia y Rusia; en este ultimo país, una revuelta de mujeres por la falta de alimentos fue significativa para impulsar la conmemoración de esta fecha. Esta serie de eventos, terminaron de constituir el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Las luchas de las mujeres: del derecho a la voz al derecho a la vida

La conquista, aún hoy en proceso, de los derechos de las mujeres se estudia en la historia del feminismo y se organiza en olas, cada una en momentos históricos particulares y con demandas diferentes pero interconectadas.

La primera ola del feminismo surge con la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, que a pesar de su connotación de “universales” no incluyeron a las mujeres. Esto generó que, desde la Revolución Francesa hasta aproximadamente la segunda mitad del siglo XIX, las mujeres lucharan por la igualdad de derechos civiles en áreas como el matrimonio y los hijos, el acceso al trabajo, la educación y la capacitación profesional. En este contexto se comenzó a exigir el derecho al sufragio, que se logra siglo y medio después. Entre las autoras representativas de esta conquista se encuentran Olimpia de Gouges quien fue asesinada en la guillotina por sus ideas revolucionaras y Mary Wollstonecraft quien muere por una sepsis después de dar a luz.

Posteriormente, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la segunda mitad del XX, la segunda ola continua con el ejercicio reflexivo de la condición civil de las mujeres, pero esta vez abordando los temas religiosos y sexuales, visibilizando los abusos a los que eran sometidas. En este periodo se continua la lucha por los derechos civiles, particularmente, el derecho al sufragio universal. Esta ola empieza a darle un discurso político a las mujeres, se conquistan los primeros derechos sociales como el salario y el derecho a la propiedad privada. Incluso, la presencia de las mujeres se incrementa en las esferas sociales donde se declaran como librepensadoras con acceso a la educación superior. Se empieza a ejercer el derecho a control de la natalidad y a retrasar el matrimonio. Con la partida de los hombres a las guerras las mujeres ocupan muchos puestos de trabajo, lo cual les permitió crear sindicatos y alcanzar ciertos reconocimientos como el sufragio universal.

En los años 60’s empieza a gestarse la tercera ola del feminismo. Las mujeres continúan la lucha por sus derechos civiles pero esta vez con el lema “lo personal es político” por lo que las fronteras entre lo público y lo privado empieza a borrarse, cuestionando el modelo tradicional de familia, ya que éste forma parte del sistema opresor y discriminatorio de las mujeres, se comienza una reflexión sobre las libertades individuales de la mujer, tales como los derechos sexuales y reproductivos a través del uso libre de anticonceptivos y la legalización del aborto. En esta época, especialmente hacia los 80’s el feminismo se organiza como institución y consigue que se incluyan permisos de maternidad pagados y protección contra el despido injusto durante el embarazo, al igual que protección frente a la violencia de los maridos y la violación.

Alrededor del año 2013 inicia la cuarta ola del feminismo, que, aunque se ha diversificado y complejizado, es la que actualmente continua la lucha por la conquista de los derechos de las mujeres. Esta ola mantiene la línea de demandas de sus antecesoras señalando la desigualdad de las mujeres y la falta de reconocimiento de sus derechos fundamentales, pero está vez hay una consigna que une al movimiento en todo el mundo: la eliminación de la violencia patriarcal. Esto incluye la exigencia de un sistema de justicia que realmente proteja y responda por las vidas de las mujeres, alzando la voz en contra del acoso y abuso sexual, el feminicidio y exigiendo autonomía de sus cuerpos.

Desde Duelo Contigo nos solidarizamos con todas las familias que han perdido a una mujer querida y significativa por esta causa, hacemos un llamado urgente a la reflexión sobre este problema que nos afecta a todas, todos y todes y exigimos al Estado asumir su responsabilidad para prevenir más muertes de mujeres. De esta manera nos unimos al #LutoNacionalPorFeminicidio y los invitamos a hacer el duelo por todas las mujeres para que no sigamos contando víctimas.

Las cosas tienen que cambiar en nuestras sociedades.

En memoria de todas las mujeres asesinadas por la violencia machista. En memoria de: Daniela Patiño (26) – Daniela María Isabel Sanchez Rojas (22) – Hermanas Zabalá Mazo (22 – 17) – Edilma Tenorio Tróchez (33) – Luz Helena Ortíz Ortíz (38) – Lynda Michelle Amaya (15) – Samantha – Maria Edith Botina Ordoñez (53) – Yuri Andrea Bolaños Botina (32) – Luz Estella Sánchez (51) – Mildret Xiomara Pedrozo Mejía (40) – María Constanza Jaramillo Marín (27) – Érika Sulima Correa Múnera (34) – Daniela Berriño Herrera (22) – Norvic Yelitza Barrios (51) – Rosmery Margarita Pérez Torres (36) – Marbel Rosero (15) – Martha Celina Muñoz Saldarriaga (70) – Carmen Alvarado Pinargote (35) – Maricel Riascos Andrade – Maria Angel Molina Tangarife (4) – Adellys Nahomi Camargo López   (11) – Erika López Galán (30) – Greicy Concepción Caicedo (33) – Maira Alejandra Orobío Solís (11) – Angelis Montiel Pinela (19) – Yamilet Quiñonez (26) – Maria Camila de la Barrera Núñez (23) – Luisa “la recicladora” – Linda Díaz Romero – Lucy Yaneth Landázuri (50) – Rosa María Méndez – Yaneth Sánchez Arévalo (61) – Margarita De Jesús Palacio Álzate (77) – Verónica Pérez Velásquez (31) – Aída Luz Pérez Velásquez (14) – Adriana Marcela Jiménez – Leidy Johana Rojas Barajas (33) – Ellyn madero Guerrero – Loliluz Madero Guerrero – Edenis Guerrero – María Liliana Loaiza Vera (39) – Inés Patricia Chávez (41) – Liliana Ortiz Ramírez (31) – Lina Marcela Granados Mosquera (25) – Martha Liliana Erazo (27) – Verónica Solano (22) – Luz Delly Guisao – Luz María Bello (19) – Angie Priscila Jeaniot Arévalo (35) – Giovanna Betancourth – Jessica Camayo Pillimue (17) – Mercedes Muñoz Daza (43) – Jennifer Andrea Loaiza Marulanda (16) – Nestor Moreno “La Nestor” – Giselle Lorena Rojas – Evelyn Paola Carrillo Ciro (30) – Yolimar del Valle Araujo (24) – Diana Bejarano (22)

8 de marzo 2021
Ana Carolina Calvo Orrego con la colaboración de Sofía Melguizo

Referencias:

Lazaro GJH. El Delito de Feminicidio: Violencia Contra La Mujer Por Machismo Y Misoginia. Editorial Hala Editores; 2019. 342 p.

Russell DEH, Harmes RA, editores. Feminicidio: una perspectiva global. UNAM; 2006. 414 p.

Varela N. Feminismo para principiantes (edición actualizada). Penguin Random House Grupo Editorial España; 2019. 557 p.