Factores de riesgo para un duelo patológico

Cada proceso de duelo es diferente, sin embargo, existen algunos factores que influyen y que se consideran de vulnerabilidad para desarrollar un duelo patológico (1–3), por lo que vale la pena conocerlos:

  • Circunstancias de la muerte: la causa del fallecimiento tiene un peso grande en el tipo de duelo que se vive. Cuando una muerte es inesperada, súbita, violenta o por suicidio, puede ser muy difícil de resignificar, pues son fallecimientos que dejan muchas preguntas por responder, especialmente una duda sobre “si se hubiera podido evitar”. Lo mismo ocurre cuando se dan pérdidas múltiples, como cuando ocurre una catástrofe, o cuando nuestra capacidad de afrontar las situaciones se ve alterada, como las víctimas de desaparición forzada, que los dolientes no pueden recuperar los cuerpos, o en los momentos que vivimos hoy por la Covid-19 que no podemos acompañar ni hacer rituales de despedida; todas estas son circunstancias que pueden derivar en un duelo complicado.
  • Tipo de relación con la persona fallecida: este factor va más allá de la relación de parentesco. En los casos donde las relaciones son inestables o difíciles (discusiones, reproches, desacuerdos constantes, violencias, etc.), o cuando existe una dependencia económica o afectiva con el fallecido, se puede originar un desequilibrio psíquico y físico de los dolientes, pudiendo complicar el proceso.
  • Convivencia con el fallecido: en estos casos hay una alteración muy clara en nuestro rol, en las tareas diarias, en la totalidad de nuestra cotidianidad, lo que puede dificultar un poco más el proceso de recuperación y reorganización. 
  • Pérdidas acumuladas: cuando hemos experimentado duelos complicados en el pasado, es probable que se repitan con una nueva pérdida. 
  • Personalidad y antecedentes de problemas en salud mental: antecedentes psiquiátricos, discapacidad física o mental, duelos no resueltos, rasgos de personalidad con tendencia a la baja autoestima y dificultades para expresar las emociones, también pueden originar un duelo complicado.
  • Redes de apoyo social: cuando la persona no cuenta con otros que sienta como apoyo, socialmente el dolor por la pérdida no se autoriza o válida, ya que si no se habla del tema con nuestros cercanos, se vive una situación de aislamiento como la actual, existe una separación de nuestros entornos culturales o religiosos, asuntos fundamentales como expresarse y sentirse acompañado no se pueden dar, complicando los procesos de duelo. 
  • Vulnerabilidad socioeconómica: la muerte de un ser querido normalmente conlleva gastos médicos, funerarios, burocráticos, etc., y si adicionalmente la persona fallecida era un miembro proveedor de la familia ocurre una disminución de los ingresos, obligando a las familias a adaptarse no solo a la ausencia sino a la nueva situación económica, generando más estrés y nuevas responsabilidades que pueden terminar por retrasar o inhibir el dolor, lo que deriva en un duelo patológico. 

Cualquiera de nosotros puede tener al menos uno de estos factores de riesgo, por eso si identificas en ti o si conoces a alguien que pueda presentar alguno, es importante que sepas que si sientes que la situación te desborda o tienes duda sobre tu propio proceso, pedir un apoyo extra y profesional te ayudará a cuidar tu salud mental. 

Referencias:

1. Domingo V. Duelo patológico. Factores de riesgo y protección. Rev Digit Med Psicosomática Psicoter [Internet]. 2016;VI(2):12–34. Available from: https://www.psicociencias.org/pdf_noticias/Duelo_patologico.pdf

2. Worden JW. El apego, la pérdida y la experiencia del duelo. In: El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia [Internet]. 4a. edición. Ediciones Paidós; 2013. Available from: https://www.ecofuneral.es/wp-content/uploads/2018/10/williamworden_duelo.pdf

3. Echeburúa E, Herrán Bolx A. ¿Cuándo el duelo es patológico y cómo hay que tratarlo? Análisis Modif Conducta [Internet]. 2007 Jun 1;33(147). Available from: http://www.uhu.es/publicaciones/ojs/index.php/amc/article/view/1205