Impacto psicológico provocado por la enfermedad COVID 19

Para comprender cómo las personas viven sus procesos de salud – enfermedad es necesario recordar que tanto la salud como la enfermedad involucran diferentes dimensiones como la variable biológica, la psicológica, espiritual y social (1). En este caso nos aproximaremos desde un punto de vista psicológico. 

Primero debemos tener presente, que cualquier enfermedad implica un cambio y los cambios normalmente pueden ser estresantes. De este modo, las situaciones y eventos estresantes en general se caracterizan por la pérdida de control y la incertidumbre (el desconocimiento de lo que sucederá), sentimientos que pueden generar mucho malestar emocional. 

La covid-19 efectivamente representa una amenaza para la integridad física y psicológica propia y de los otros, es ambigua, no lo tenemos bajo control, ya que no sabemos si realmente nos vamos a contagiar, si las medidas que tomamos a nivel individual y social serán efectivas para controlar la propagación, no podemos predecir con exactitud cuándo ni cómo lograremos superar la pandemia, ni las consecuencias a gran escala que esto tendrá en la salud, la educación, la economía, la política, etc. Por lo tanto, estamos ante una situación de peligro potencial altamente impredecible e incontrolable, dos condiciones que favorecen la emergencia de angustia y diversas psicopatologías (2).

Por otro lado, la percepción de control se refiere a “la creencia de que uno puede determinar los propios estados internos y conductas, influenciando el propio entorno, y/o causar las consecuencias deseadas”. Esta cambia evidentemente en personas contagiadas y si hay pérdida del control de sus estados físicos y mentales debido a la enfermedad, hay mayor grado de deterioro en su salud.

Concretamente, la reacción a la enfermedad se da en tres fases (3): 

  1. La aparición de emociones como el miedo y sentimientos de ansiedad, reacciones ante la amenaza que supone la enfermedad (enfrentar, paralizarse o huir). 
  2. Aparecen los sentimientos de aflicción y depresivos, reacciones que se dan ante la toma de consciencia de la enfermedad (necesaria para el ajuste).
  3. Aparecen los beneficios que puede traer una adaptación adecuada, y lograr incluso trascendencia o autorrealización. 

El proceso y ajuste a la enfermedad va a depender de distintas variables como: lo repentino de la aparición, si es curable o no, si representa un estigma social, si obliga a experimentar hospitalización o no, la personalidad, los recursos para el afrontamiento, las redes de apoyo, la edad, comorbilidades, entre otros.

Los elementos estresantes que han aparecido ante la covid-19 son múltiples y variados y nos afectan en diferentes magnitudes, entre ellos tenemos:

  • La multiplicidad de discursos.
  • El fácil acceso a información dudosa.
  • La poca información sobre pruebas, consecuencias y resultados, tiempos considerablemente largos antes de la entrega de resultados.
  • Vivir la enfermedad en confinamiento y soledad.
  • Dependiendo de la afectación causada por la enfermedad se despliegan multiples elementos estresantes, así como múltiples formas de afrontarlo.

Factores que influyen en que se tenga mayor riesgo de afectación psicológica

La fase inicial de la pandemia provocó estrés psicológico especialmente en la población joven de 18 a 30 años y en los mayores de 60 años, en los primeros podría deberse a que usan las redes sociales como medio principal de información y en el momento de comunicación, lo cual puede desencadenar fácilmente una condición estresante. Y en los segundos, la tasa de mortalidad más alta por la COVID-19 se produce en los adultos mayores, siendo una amenaza latente para ellos (4). 

Los impactos moderado-grave y niveles de estrés elevados los encontramos en las personas que han presentado síntomas físicos de importancia durante el brote de la enfermedad. Es importante saber que altos niveles de estrés pueden acelerar la evolución del virus y desarrollo de los síntomas de las enfermedades, por ello afrontar adecuadamente el estrés es clave en estos procesos.

Reacciones psicológicas que pueden presentarse

La ansiedad por la salud aparece en algunas personas cuando algunos cambios o sensaciones corporales son interpretados como síntomas de la enfermedad (4). Aparecen pensamientos que magnifican la situación independiente de las evidencias que demuestran lo contrario, como “lo peor está por suceder”; además, se pueden tener creencias sobre la salud y enfermedad que no son funcionales, y por tanto, no contar con los recursos necesarios para afrontar la situación. Esto influirá en la capacidad de tomar decisiones y en que se lleven a cabo acciones que no contribuyan a la adaptación, como visitar frecuentemente los centros de salud para descartar la enfermedad, lavarse las manos compulsivamente, aislarse socialmente, o buscar constantemente información sobre el tema. También, puede haber personas que su nivel de alerta sea bajo, lo cual quiere decir que puede ser “muy relajado” frente a la situación, y por tanto no logran reaccionar de forma adecuada.

El desánimo, la tristeza profunda, la falta de motivación, entre otros, pueden aparecer en conjunto o un tiempo después de esa primera fase, ya que hemos comenzado a aceptar lo que implica en todas las dimensiones de la vida enfrentarnos a esta situación. Es importante la elaboración de un diagnóstico que diferencie adecuadamente un episodio depresivo debido al ajuste a la enfermedad y un trastorno de depresión mayor en pacientes contagiados ya que comparten síntomas (4). 

Para comprender el sufrimiento que conlleva la enfermedad, debemos tener en cuenta algunos elementos: el malestar físico y mental, la percepción social que se tiene de la enfermedad (es un problema), la sensación de riesgo, la sensación de impotencia, el sentido de vida de la persona, entre otras, influyen en que la sensación de sufrimiento disminuya o se incremente (5).

Además de estas variables es importante mencionar que las formas en que se afrontan las situaciones, centrada en la solución de problemas, además de un adecuado manejo emocional en el que se busca apoyo e información, van a posibilitar que se responda de una forma más adaptativa a la situación. Del mismo modo, contar con apoyo social cuando se está atravesando por una enfermedad es fundamental para un adecuado afrontamiento. La red de apoyo durante cada etapa de la enfermedad puede ir variando, sin embargo, la ausencia de este puede poner en riesgo la estabilidad psíquica del sujeto generando mayor estrés emocional, desesperanza o soledad.

La pandemia por el virus del SARS-COV-2 tiene una particularidad y es que, aunque representa muchos cambios, se extiende en el tiempo, lo que permite la vivencia de procesos, sin duda esos cambios nos obligan a transformar parte de lo que somos para poder negociar con la nueva realidad. La capacidad de asimilar y adaptarse ante una enfermedad requiere de un proceso que se compone de atravesar fases según la vivencia, así como sucede en un duelo (3).

En conclusión, las primeras reacciones emocionales de las personas ante la enfermedad se caracterizan por emociones como el miedo, junto con un sentimiento de incertidumbre y de angustia, lo que puede provocar ansiedad, luego se experimentará la ira (¿por qué a mí, por qué a nosotros??). Posterior, sobrevendrán los sentimientos de tristeza profunda y estados anímicos depresivos según la gravedad y la afectación percibida. Para finalmente, lograr un crecimiento a partir de la experiencia del sufrimiento y la enfermedad, o por el contario no encontrar la integridad, lo que constituye una experiencia bastante dolorosa (1).

De esta manera, podemos ver que es normal sentir un torbellino de emociones frente a la enfermedad, el miedo, la incertidumbre, la angustia, la ira y la tristeza hacen parte del proceso. Pero, aunque son normales, es importante lograr la expresión y regulación emocional que nos permita crecer y trascender de la enfermedad para poder aportar desde nosotros mismos a la adaptación durante y después de esta. Así mismo, es posible que esas emociones nos desborden y sintamos que perdemos el control, si esto sucede, es importante pedir ayuda para poder sobrellevar el proceso de una forma sana. 

 Referencias

  1. Vera, P (2020). Psicología y covid-19: un análisis desde los procesos psicológicos básicos. Cuadernos de Neuropsicología / Panamerican Journal of Neuropsychology                                                                                                                           ISSN: 0718-4123 2020 Vol. 14 Nº1 10-18.
  2. Quezada-Scholz, V. (2020). Miedo y psicopatología: la amenaza que oculta el covid-19. Cuadernos de Neuropsicología / Panamerican Journal of Neuropsychology ISSN: 0718-4123 2020 Vol. 14 Nº1 19-23 Departamento de Psicología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.
  3. Lipowsky, J. (1981). Psicosocial reactions to physical illness. Psychiatria Fennica.
  4. Huarcaya, J. (2020). Consideraciones sobre la salud mental en la pandemia de covid-19. Departamento de Psiquiatría, Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen. Facultad de Medicina, Universidad de San Martín de Porres, Lima, Perú. 
  5. Remor, E., Ulla, S., & Arranz, P. (2003). El psicólogo en el ámbito hospitalario. Editorial Desclée de Brouwer, S.A. 1ª ed. España