La culpa: una emoción en el duelo

Las emociones son parte de nosotros los seres humanos, son estados afectivos que se experimenta como una reacción a un evento o situación, que van acompañados de cambios psicológicos, conductuales (fisiológicos) y/o cognitivos, las cuales desempeñan diferentes funciones sociales, motivacionales y adaptativas para el ser humano (1).  Por ejemplo, el miedo aparece cuando se percibe algún peligro y activa el organismo para mejorar el rendimiento ante alguna tarea o situación; la ira que permite asumir una conducta de ataque o defensa cuando se perciben amenazas o injusticias (2). Todas las emociones tienen un sentido dentro de las experiencias y vivencias de las personas, y entre las cuales podemos encontrar la experiencia del duelo. Te invitamos a leer nuestro articulo sobre Las emociones en el duelo para conocer las mas comunes.

La gama de emociones que se presenta cuando se vive una perdida de un ser querido es muy amplia: tristeza, ira, miedo, ansiedad, soledad, rabia y culpa son algunas de las reacciones emocionales que manifestar una persona en duelo. La emoción de la culpabilidad generalmente aparece cuando se ha cometido un acto en le que se ha dañado o hecho algo socialmente considerado malo, a alguien o algo; y en el duelo suele aparecer con cierta frecuencia (3,4).

La culpa es una respuesta común tras la pérdida de un ser querido y es considerada un tema central en el proceso, esta es una reacción emocional normal en la que pueden aparecer sentimientos de arrepentimiento, tensión y remordimiento, asociada a la subjetividad de cada persona debido a que está ligada al reconocimiento de no haber cumplido con los propios estándares y expectativas personales en relación con el fallecido o la circunstancia de muerte (5).

Tiene que ver con el deseo de retroceder el tiempo y evitar que la muerte ocurriera y así, no tener que vivir el dolor que significa atravesar un duelo. La culpa puede ser racional, cuando realmente somos responsables de una determinada situación en la que de forma deliberada actuamos y causamos algún daño y ahora tenemos la oportunidad de pedir disculpas y remediarlo. También puede ser irracional, causada por los pensamientos que nos dicen que pudimos haber controlado los acontecimientos y evitado los resultados en un intento por explicar la pérdida, sin embargo, no responden a hechos que realmente estuvieran en nuestro control (6).  

En este sentido, la culpabilidad puede ser sentida y dirigida hacia muchas cosas, personas y/o situaciones; por ejemplo: frente a lo que se quería hacer en el proceso de enfermedad y no se pudo hacer, frente a lo que se hizo o dijo la última vez que se habló o compartió con ese ser querido, frente a la pregunta de ¿Qué hubiese pasado si…? Pensar en estos escenarios es normal, pero quedarse en ellos puede intensificar ese sentimiento de culpa, lo que puede tener un efecto en su estado de salud tanto física como mental.

Adicionalmente, es posible que la culpa surja tiempo después de la muerte de ese ser querido al volver a disfrutar la vida nuevamente sin esa persona y puede existir reproches por esto, esto es normal y sucede a medida que se va asimilando y aceptando toda la experiencia de muerte de ese ser querido. Sentir esto es normal, el duelo es un camino de muchos altibajos, y en el que adaptarse a lo que implica para la vida propia es un proceso arduo y en el que vendrán motivos para vivir, y se podrá volver a vincular con aquello que la vida nos ofrece, sin olvidar, ni dejar de amar a quien estuvimos unidos, unidas y nos dejó (4).

Algunas recomendaciones para afrontar la culpa (2,4,7)

  • El intentar pensar conscientemente los comportamientos, ya que en muchas ocasiones son más fruto de nuestras autoexigencias que de la realidad. No todo lo malo que ocurre uno es responsable, hay muchos factores que influyen en un evento y de las que no se tiene responsabilidad. Podemos hacer una lista de esos asuntos que nos hacen sentir culpa y analizar cuáles son situaciones que estaban o están bajo nuestro control real, de forma que podamos visualizar nuestras responsabilidades en cada evento.
  • Si la causa de la culpa puede subsanarse en alguna medida mediante actos físicos o materiales, es buena idea poder llevar a cabo estas acciones, como: quizás algún tipo de ritual en el que solicitamos el perdón del ser querido pueda aliviar. Por ejemplo, escribir una carta o conversaciones en el cementerio o altares, aunque sea culpa irracional, a veces se vale sanarlas pidiendo perdón. Las cartas o conversaciones pueden ser dirigidas para ese ser querido que ya no está, expresando esos sentimientos y emociones; también pueden ser dirigidas a uno mismo.
  • La compasión implica ser cálidos y comprensivos con nosotros mismos en vez de criticarnos cuando estamos sufriendo, cuando sentimos que hemos fallado o cuando nos sentimos incompetentes. Están atravesando un duelo, una perdida de un ser querido que ya es una experiencia dolorosa y complicada sin agregarle responsabilidades que pueden no ser propias y culpas y cargas que hacen la experiencia mucho mas dolorosa. Podemos tomar unos minutos al día en donde reconozcan y se permitan sentir y vivir todos estos sentimientos y emociones; y donde se pueden escribir o decir las muchas cosas positivas de cada uno, las cosas que si pudieron hacer con ese ser querido (frente a actividades compartidas de amor como también frente a toda la situación y acompañamiento de enfermedad y/o muerte) y reconocer que fueron realizadas con las mejores intenciones y amor.

21 de julio de 2021
Redactado por Andrés Guillermo Rojas

Bibliografía:

1. Otero, Maria Rita (2006). Emociones, Sentimientos y Razonamientos en Didáctica de las Ciencias. Revista Electrónica de Investigación en Educación en Ciencias, 1(1),24-53

2. Echeburúa, E., De corral, P., Amor, P. (2001). Estrategias de afrontamiento ante los sentimientos de culpa. Análisis y Modificación de Conducta. 27 (116), 906-929

3. Cabodevilla, I (2007). Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30(Supl. 3), 163-176

4. Camacho, D. (2018). Predictores de la culpa en el duelo complicado. Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud. Universidad Camilo José Cela. [Tesis doctoral]

5. Ruiz, J. (s.f). Verguenza y culpa. Gestalt, psicoteapia y formación. Centro colaborador del prácticum de psicología de la UNED, UAM y UOC.

6. Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio y de Familiares y Allegados en Duelo por Suicidio [RED AIPIS-FAeDS]. (2019). Guía para familiares en duelo por suicidio. Supervivientes. RED AIPIS-FAeDS | SaludMadrid.

7. Araya, C & Moncada, L. (2016). Auto-compasion: Origen, concepto y evidencias preliminares. Revista Argentina de Clínica psicológica. XXV (67).