Manifestaciones normales en el duelo

Cómo hemos dicho, el duelo duele. Cuando elaboramos un duelo se producen diferentes manifestaciones en nosotros que muchas veces confunde y nos hacen creer que lo que sentimos está mal o que estamos enfermos. Para poder normalizar este proceso en toda su dimensión, veamos algunas de esas manifestaciones normales que ocurren mientras vivimos un duelo. 

Manifestaciones FísicasPodemos sentirnos con vacio en el estómago, opresión en el pecho, opresión en la garganta, hipersensibilidad al ruido, sensación de despersonalización, falta de aire, así mismo podemos sentirnos cansados, con agotamiento y falta de energía. Es posible que tengamos dolor de cabeza y muscular. Todo esto es normal, recordemos que la muerte de un ser querido produce una alta carga de estrés para quienes la afrontamos y eso se hace evidente en nuestro cuerpo. 
Manifestaciones EmocionalesNuestros estados emocionales en un proceso de duelo no son estables, pueden moverse de un extremo a otro con facilidad, eso se llama labilidad emocional y es completamente normal. Las expresiones emocionales y los sentimientos más comunes en un proceso de duelo son la tristeza, la melancolía, la rabia, la culpa, el miedo, la ansiedad, la soledad, entre otras.
Manifestaciones CognitivasNuestra mente y pensamiento también se alteran en un proceso de duelo. Se nos hace difícil concentrarnos, podemos sentirnos preocupados por varias cosas al mismo tiempo, hay ideas o pensamientos recurrentes, que nos invaden una y otra vez y muchas veces no es fácil entender por qué. Nuestra mente permanece un tiempo dedicada a ese ser querido fallecido y a la búsqueda de eso que llamamos normalidad, por eso es normal sentirse confundido e inseguro en estos momentos. 
Manifestaciones ConductualesEl proceso de duelo es difícil y doloroso, por eso el llanto se hace muy frecuente en este momento, tenemos una tendencia a aislarnos y queremos estar solos. Podemos perder el interés por las actividades cotidianas e incluso podemos llegar a asumir comportamientos propios de la persona fallecida. 
Manifestaciones SocialesLa tendencia que tenemos a aislarnos y el deseo de estar solos hace que nos alejemos de nuestros círculos sociales normales. Por lo tanto, las interacciones se reducen y durante el proceso de duelo es difícil retomar las actividades sociales
Manifestaciones EspiritualesLa muerte de un ser querido produce un impacto enorme en cada uno de nosotros. Es normal en estos momentos que tengamos cuestionamientos sobre nuestra propia existencia, sobre nuestros valores y sobre nuestra fe.

Conociendo como se expresa el duelo en todo nuestro ser, podemos identificar factores protectores y de riesgo frente a este proceso. 

Los factores protectores son aquellos que nos indican que estamos llevando un duelo de forma sana y adaptativa;

  • Experimentar las emociones y reacciones asociadas a la pérdida a nivel emocional, física, cognitiva, conductual, social y espiritual. 
  • Buscar apoyo familiar y social para compartir el dolor y los sentimientos que están aflorando en nosotros. 
  • Establecer una rutina, así durante el proceso no se continúen con las actividades de siempre, mantener una rutina nos permite tener orden en nuestras vidas en un momento en el que estamos buscando sentido a nuestra realidad. 
  • Realizar actividades de autocuidado a través de una buena alimentación e higiene de sueño. El apetito puede disminuir y el sueño se altera, por eso es importante en estos momentos ponerles atención a estas situaciones para no afectar el autocuidado. 
  • Buscar ayuda cuando sentimos que la situación nos desborda, o si todas estas manifestaciones se mantienen por más de un año o si definitivamente no nos sentimos capaces de volver a nuestra vida diaria. 

Los factores de riesgo se refieren a esas situaciones que nos deben alarmar, bien sea en nosotros mismos o en las personas que tenemos cerca, porque pueden ser señales de que ese proceso de duelo se va a complicar:

  • Negar la muerte de nuestro ser querido. Esto se expresa evitando hablar o reconocer su ausencia, como si ignoráramos el hecho de que esa persona desapareció físicamente. 
  • Evadir el duelo, evitando u omitiendo el dolor. 
  • Ponerle normas al duelo. Hay que recordar que este proceso no es racional, no tiene una estructura definida ni un ABC que nos permita transitarlo de forma específica. 
  • Evitar hablar del ser querido fallecido o de nuestro proceso de duelo. 

Recuerda que pedir ayuda es una señal de salud mental. Si sientes que el dolor te desborda, o ves en ti algunas de las señales aquí mencionadas, siempre puedes buscar ayuda.