Validar el Duelo: la mejor forma de ayudar

12 de mayo 2020
Equipo Duelo Contigo

Acompañar y apoyar a una persona en duelo puede ser un reto porque nos confronta con nuestros propios temores, al dolor, a la muerte y a no saber qué hacer. Muchas veces no sabemos qué decir o hacer y optamos por ser positivos para tratar de “animar” a la persona que está viviendo un duelo. Lo cierto es que no hay una única forma correcta, pero sí existen unos aspectos importantes que debemos tener en cuenta a la hora acompañar y hablar con una persona que está viviendo un proceso de duelo. Te dejamos algunas recomendaciones.

Normalizar el duelo y el sufrimiento

Significa reconocer que la persona está sufriendo y que ese sufrimiento tiene un sentido frente a la pérdida ocurrida. Muchas veces no sabemos qué decir o cómo reaccionar ante las expresiones de una persona en duelo, o las cosas que siente físicamente. Entenderlo y reconocerle que esas sensaciones y emociones son normales en el momento que está viviendo, le facilita asimilarlo. 

Infravalorar, criticar o negar la experiencia de una persona en duelo solo anula su sentir y la lleva a evitar expresarse, lo que se vuelve una barrera para la elaboración de su proceso. Frases cómo “no seas exagerada/o” “no deberías sentirte así” “deberías sentir esto”, aunque tengan buenas intenciones, pueden hacer daño. 

Permitir la expresión de las emociones y sentimientos

Sabemos que ver sufrir a alguien puede ser difícil, ya que quisiéramos aliviar ese dolor, pero debemos reconocer que es un proceso que la persona debe realizar. Frases como “busca algo que te anime” “deja de pensar tanto en eso”, aunque es con buena intención, limita a la persona en su necesidad de hablar y expresar lo que siente. 

Para una persona en duelo es importante hablar de cómo se siente, los vacíos que tiene, lo que extraña y lo que le duele, esa expresión permite sanar y agradecerá tener a alguien con quien hablar sin ser juzgado. 

En este caso nuestra tarea es escuchar y si nuestro deseo es apoyar a esa persona, ponernos a disposición e invitar a expresarse es realmente de mucha ayuda. Son útiles frases como “si quieres hablar, búscame”, “aquí estoy si te quieres desahogar”.

Nombrar a la persona fallecida

Muchas veces nos da miedo nombrar a la persona que falleció porque pensamos que eso incrementa el dolor, pero la realidad es que quien vive un duelo siente temor de que ese ser querido quede en el olvido, nombrarlo estimula el recuerdo, normaliza y facilita el proceso. 

Respetar y aceptar los deseos de la persona en duelo

Todos tenemos una idea preconcebida de “lo que haríamos” si estuviéramos en el lugar de una persona en duelo, pero eso no significa que sea lo que el otro quiere o necesita hacer. Debemos tener cuidado de que nuestras propuestas no sean impuestas, por ejemplo, “deberías ir a misa” “deberías hacer ejercicio” “tienes que empezar a salir”. Es mejor si lo hacemos como sugerencia “¿qué te parece si salimos a dar una vuelta?”, y esperamos y aceptamos su respuesta. 

Esta actitud le va a permitir a la persona que acompañamos que cuando llegue el momento de querer hacer cosas, tenga con quien contar para intentarlo, facilitando la visión a futuro que hace parte de la recuperación. 

Ser sincero y abrazar el silencio: es mejor un “no sé”

Cuantas veces nos hemos preguntado ¿uno qué le dice a una persona que acaba de perder a un ser querido?

Para responder a esa pregunta existen muchas frases prefabricadas: “era lo mejor que podía pasar”, “es la ley de la vida”, “es la voluntad de Dios”, “podría ser peor”, “ahora debes pensar en tus hijos”. Esto no es de ayuda porque anula el dolor de esa persona que vive un duelo.

Queremos consolar, pero no existen palabras suficientes. Por eso es importante reconocer que a veces una caricia, un abrazo o acompañar en silencio es el mejor consuelo. Vale más decir: “no sé que decirte, no puedo imaginar lo doloroso que es”, estas palabras valen y ayudan más que cualquier otra cosa. 

Exprésate y muestra tus sentimientos frente a la persona en duelo

Muchas veces creemos que si le mostramos a una persona en duelo que su historia nos entristece y nos genera lágrimas podemos empeorar su situación. Al contrario, una de las mejores formas de consolar es llorar con esa persona, mostrarle que podemos sentir su dolor, que lo compartimos y lo acompañamos. Así, hacemos que se sienta comprendido y menos solo en el proceso. 

Aceptar que el duelo no tiene línea de tiempo

Un proceso de duelo es diferente para cada persona y no funciona en línea recta, es más bien de altibajos. A veces quisiéramos apresurar a alguien a recuperarse porque no nos gusta verla sufrir, por lo que limitamos su dolor diciéndole, por ejemplo, “ya ha pasado tiempo, ya deberías estar mejor”. 

Lo cierto es que una persona en duelo puede estar hoy muy triste, mañana muy bien y pasado mañana otra vez triste o con rabia. Es normal, aceptar su proceso es fundamental. 

Puedes sugerirle buscar ayuda si notas que después de un par de meses esa tristeza afecta su vida laboral o académica, no está durmiendo o alimentándose bien, o está comenzando a afectar su salud; puede que esté teniendo dificultades en la elaboración del duelo, pero ponerle límites temporales al dolor solo hace que la persona se aleje de toda posibilidad de ayuda.  

Recuerda que cada persona vive el duelo de forma diferente, para su red de apoyo acompañar a esa persona puede ser un reto, pero compartir la experiencia permite disminuir la sensación de soledad y hacerlo más llevadero. 

Recuerda que cada duelo es diferente para quien lo vive al igual que para su red de apoyo, siendo un reto para ambos lados.

Si requieres apoyo para acompañar a una persona en duelo no dudes en contactarnos.